Gabriel Prieto, destacado actor nacional, ante el Covid -19 “Espero que recuperemos la empatía, generosidad y la actitud de comunidad que habíamos perdido”

De amplia trayectoria en teatro y televisión, el destacado actor Gabriel Prieto Escobar es uno de los protagonistas del programa que ENAP está llevado a cabo en beneficio de apoderados de Quintero, con el propósito de brindarles un espacio de cuidado de la salud mental ante el ambiente que se vive producto de la pandemia.

Estos días han sido bien agitados con su participación en la comedia “Hijos de su madre”, que ha tenido un exitoso debut en la plataforma de streaming Arena Virtual, y que pertenece a la compañía independiente Teatro Aparte dirigida por Rodrigo Bastidas. Pese a ello, se hace el tiempo para estos talleres, que califica como una “experiencia enriquecedora y sanadora”.

Vivir el momento, ser empáticos, entender que lo único que una persona puede cambiar es su propia actitud, su modo de mirar la vida, aceptar y enfrentar las adversidades, es una de las principales recomendaciones que el equipo integrado por Gabriel Prieto, el psicólogo Javier Valderrama y Eduardo Lasheras, experto en marketing estratégico, entregan a la comunidad escolar de los colegios Alonso de Quintero, Santa Filomena y la Fundación Educacional Don Orione, a través de talleres online.

En cada sesión, que se extiende por alrededor de 90 minutos, Prieto aporta con sus enseñanzas respecto al rol que tiene la comunicación interpersonal en esta etapa. También es el actor de pequeños videos que muestran con humor los cambios que la pandemia ha generado en el estilo de vida de las personas, entregando herramientas para adecuar las acciones que permitan transformar lo inesperado en una oportunidad.

“El cambio tiene que venir de uno.  Un ejemplo es la película La Vida es Bella, donde un padre logra sobrevivir junto a su pequeño hijo en un campo de exterminio de la Segunda Guerra Mundial, gracias a que decide enfrentar la adversidad con una actitud positiva. Este film nos plantea la capacidad que tenemos las personas de decidir con qué actitud enfrentar las circunstancias que nos rodean para hacer nuestra vida más llevadera y feliz”, subraya.

¿Cuál ha sido el impacto que ustedes han visto durante la pandemia en las personas?

La recepción de la gente en los tres colegios ha sido buenísima. Al final de cada taller, nos agradecen y valoran la actividad. Todos estamos pasando por un periodo estresante. El confinamiento pone a las familias en una situación nueva, ya que ha alterado las condiciones “normales” de interacción de cada integrante del hogar. Estas instancias que nos permiten compartir experiencias son sanadoras.

¿Y en particular como actor, cómo ha vivido estos talleres?                                    

Ha sido una experiencia extraordinaria. Nuestra pega como actor es muy amplia, en teatro, televisión y cine. También en el ámbito de la educación. En mi caso, hice clases de teatro casi 30 años, y luego junto a Jaime Valderrama y Jorge Díaz en talleres de vocería y habilidades de comunicación. Para mí, este ciclo ha sido un agrado, porque uno siente que puede aportar mucho a la gente. Cuando uno se encuentra con personas que hace un mes, no conocías, conoces su realidad y recibes tanta gratitud. Te das cuenta que lo que estamos haciendo es lo que las personas hoy necesitan y eso es claramente muy enriquecedor. 

¿Qué herramientas aconsejarías emplear para mantener una buena salud mental en las familias en estos días?

Es común que producto del virus y el encierro, han aflorado muchas emociones adversas como irritabilidad, ansiedad, hipersensibilidad, miedo, que afectan nuestra relación con nosotros mismos y nuestro grupo familiar.  En estas situaciones, la respiración es fundamental. Como primer paso, cualquier circunstancia, conflicto o dificultad, se ve diferente después de respirar profundo, pausadamente, contando 10 tiempos y repetir unas 10 veces. Esto ayuda a reconocer, calmar las emociones, ordenarlas y pensar mejor.

Y lo otro soltar la necesidad de tener siempre la razón. Eso produce mucho roce y rabia entre las personas, pelear porque alguien dejó la toalla mojada en el piso o la puerta abierta del refrigerador. Es importante entender que el otro es un individuo que también está lidiando con sus angustias. Puede ser mi hijo, mi padre, pero es otra persona que necesita ser vista, escuchada y comprendida como alguien diferente a mí.

Las personas que se conectan a los talleres son mayoritariamente mujeres, que son trabajadoras y que producto de la pandemia, deben hacer grandes esfuerzos para conciliar sus labores de madre, dueñas de casa, supervisar los estudios de sus hijos y que en muchos casos continúan trabajando. Hoy es necesario asignar labores en el hogar, compartir tareas con los esposos e hijos. A los niños les gusta sentir que son parte de algo y se les pueden dar tareas como hacer sus camas.

También han destacado la solidaridad, ¿qué valor tiene hoy en día frente a la pandemia?

Hoy vemos que los chilenos reaccionan con solidaridad frente al sufrimiento de mucha gente, que quienes tienen poco, comparten la comida, los sentimientos, el espacio, organizan ollas comunes. Creo que esta es la gran lección que tenemos que sacar de todo esto y espero que como sociedad recuperemos la empatía, generosidad y la actitud de comunidad que habíamos perdido. No es la vacuna lo que va a salvar a la humanidad, es la solidaridad. Espero que el Coronavirus nos deje eso.

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