¿Su hijo aún llora cuando va al colegio? Lea estos consejos para facilitar el proceso de adaptación

En los primeros días de clases, es una escena común en jardines infantiles y colegios ver a niños pequeños llorando, aferrándose a las faldas de su madre e incluso haciendo “pataletas” para no entrar a la sala. Algo quizás normal tomando en cuenta que la Educación Preescolar representa el primer gran momento de la vida en el que los niños se separan de su familia para enfrentar un mundo –para ellos- desconocido. Ante a esta situación, la jefa de carrera Técnico en Educación Parvularia de Santo Tomás Viña del Mar, Ana Abigail Salinas, comparte algunas recomendaciones para que los padres sepan cómo reaccionar y guiar a sus hijos en este proceso.

Lo primero que hay que considerar es que los niños pasan por un periodo de adaptación en el que es entendible que lloren antes de entrar a clases o que no interactúen con sus compañeros. “En términos generales, el problema para muchos de ellos es que es la primera vez que salen de su zona de confort en la que se sienten seguros al estar rodeados siempre de su familia o un círculo más bien pequeño. Entonces sufren con esa sensación de desapego”, señala la académica.

También hay que pensar que los niños se enfrentan a una infraestructura diferente a la que conocen: “para ellos todo parece gigante, ver que hay muchas salas de clases, que los muebles son grandes, que el patio de juegos es amplio… todo eso también puede ser intimidante”.

RECOMENDACIONES

Lo usual es que este proceso de adaptación no se extienda por más de dos semanas. Tras ese lapso, los niños ya deberían sentirse integrados a esta nueva rutina. Pero, ¿qué deben hacer los padres si sus hijos aún no logran asimilar este cambio?

“Incluso aunque pasen más de dos semanas, la recomendación para los papás es seguir intentando con paciencia porque la adaptación tiene que llegar en algún momento. Hay apoderados que deciden retirar a sus niños del colegio y eso no soluciona el problema, solo lo posterga”, dice Ana Abigail Salinas.

La jefa de carrera Técnico en Educación Parvularia agrega que lo ideal es que los padres trabajen en conjunto con los profesionales del establecimiento “para construir un ambiente que le resulte familiar al niño. Por ejemplo, permitirle que lleve su juguete favorito o algún otro elemento significativo que evite que extrañe su hogar. Es positivo desarrollar una complicidad entre el apoderado y la educadora”.

Que los padres participen en las actividades de bienvenida del año escolar también ayuda, ya que los niños se sienten más seguros al verlos presentes. “Poco a poco irán sintiendo que el lugar es mucho más atractivo, que con las educadoras pueden sentirse tan bien como con sus padres y que el jardín infantil o colegio es una gran oportunidad para conocer nuevos amigos”, explica.

 

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